Estoy funcional

A veces me pregunto cómo la gente piensa que estoy. Y por “gente” me refiero a todo el mundo, desde mi familia, hasta mis amig@s, mis compañer@s de trabajo, conocidos, en fin.
Ahora que me ha dado por escribir y desahogarme por esta vía, estoy de una u otra manera, interactuando con todos los que leen mis escritos y esto me llena enormemente. He sentido un amor, una compasión y una empatía increíbles, y tan necesarios en momentos como este.

 Sin embargo, he notado también que la gente piensa que yo estoy MUY mal. Es decir, creo que su percepción es que estoy metida en mi casa, encerrada en mi cuarto, acostada en mi cama y arropada hasta las orejas. Bueno, les informo que no es así. Aunque confieso que hay días en que sí estoy de esa manera y me quedo en pausa todo el día, esos días son los menos. El resto de los días estoy tranquila, dedicándome a mi y a mi esposo e hija; y tan mal como puede estar una mamá que ha perdido a su hija. De ahí sale la intención de escribir esto.

 ¿Cómo debe estar una mamá o un papá que han perdido a su hija? ¿Cuánto tiempo tienen permitido llorar a su bebé? ¿A partir de cuando se vuelve demasiado incómodo para la sociedad lidiar con el dolor de esa persona y ya le toca seguir adelante? Este tema del duelo es cosa seria y de los temas más difíciles y poco comprendidos que existen.

 En estos 2 meses he leído muchísimo acerca de esto, y aparte del apoyo que estamos recibiendo por parte de la Fundación Piero Rafael Martínez de la Hoz, también he contactado a varias madres que han pasado por lo mismo tanto en Panamá, como en el extranjero, y aunque todas las historias son distintas, todas estamos de acuerdo en un punto: la poca información y entendimiento que hay hacia el duelo y la incomodidad de la sociedad en general, ante nuestro nuevo estatus.

 ¿Por qué nuevo estatus? pues porque el duelo nos ha cambiado. Ya no somos las mismas personas que éramos antes ni volveremos a serlo. El duelo nos ha cambiado y probablemente nos seguirá cambiando durante el resto de nuestros días. El duelo no es una etapa o un momento, que pasas por el y ya. No, el duelo se convierte en parte de tu vida, es un compañero que no te dejará nunca, y a la gente, le cuesta mucho entender esto. Piensan que uno “quiere” estar así y que ya tienes que salirte de ese estado…y no es así. El duelo por mi hija se ha convertido en mi compañero fiel y si de algo estoy segura, es que nunca me va a dejar. Esto, contrario a lo que la mayoría de la gente piensa, no significa que voy a estar arrastrando la manta el resto de mi vida, o que no voy a volver a reír, salir y divertirme; pero todo esto lo haré de una manera distinta y eso NO está mal. Perder un hijo causa el dolor más inimaginable que existe y es algo que nunca superas, sino que aprendes a vivir con el y seguir adelante. El hueco en el corazón que me dejó la ausencia de mi bebé nada ni nadie lo podrá llenar jamás. Es algo que estará conmigo por el resto de mis días y que de una u otra manera, me hará mejor persona.

 Pero volviendo al tema de la incomodidad de la sociedad ante el dolor. Estamos claros de que no todo el mundo se incomoda igual. Conversando con 2 madres que han perdido bebés, (coautoras de este escrito), comentábamos cuáles era las frases que más escuchaban de la gente. De vuelta, cuando digo gente, me refiero a familiares, amistades, conocidos, etcétera; y decidimos hacer una lista y proponer una “mejor opción” a la hora de interactuar con una mamá o papá que han perdido a su hij@.

 Por ejemplo:

 -Está quien te ve y te habla de cualquier cosa menos de lo que sucedió y de tu bebé. Como si nada hubiera pasado, y uno no sabe si se enteraron o no. Es como si hubiera un gran elefante en medio de nosotros y nadie habla de el. La gente tiene la idea equivocada de que si nos mencionan lo que pasó y/o el nombre de nuestro bebé nos lo van a recordar y nos van a poner tristes. Pues les digo, sin temor a equivocarme, que no hay una mamá que no tenga a su hijo presente en sus pensamientos 24/7 y de hecho nos gusta escuchar sus nombres, porque nos validan su existencia y su importancia.

 -Quien te mira con lástima y mueve la cabeza hacia un lado con una sonrisa forzada cuando se encuentran con uno después del suceso; y entonces nos dejan sin saber qué hacer ni qué decir. La compasión siempre es bienvenida, la lástima es otra cosa. Usualmente uno no sabe la diferencia, pero mejor a esto siempre será un abrazo sincero, sin necesidad de decir nada, nosotras sabemos lo que quieren decir.

​-Están los que te insisten en que tienes que volver a tu rutina, a ocuparte y a vivir tu vida normal. Los que quieren que se te quite esto ya! Pues les cuento que nuestra vida no va a volver a ser normal, tendremos que adaptarnos a una nueva versión de normal. Sugerir esto no está mal, pero insistir es lo que puede llegar a ser abrumador. Nosotras estamos conscientes de que debemos seguir existiendo y ser seres humanos productivos, solo que puede tomarnos un tiempo y lo que más agradecemos es la paciencia.

 -Quienes te dicen tranquila, puedes tener más hijos. Como si tener otro bebé pudiera reemplazar al que acabamos de perder. O los que te dicen, pero todavía tienes a Paz, o a Sofy o a Felipe. Bueno, vamos a hacernos esta pregunta para poner las cosas en perspectiva: de todos los hijos que tienes, a cuál podrías perder? Creo que al preguntarse esto, uno puede entender un poco más como nos podemos sentir nosotras. Estamos conscientes y agradecidas de tener otros hijos vivos y sanos, pero eso no significa que entonces nos duela menos la que perdimos. No sé si me explico, espero que sí porque lo que buscamos con este escrito es hacer algo de docencia en cuanto al duelo de una madre.

 -Los que te dicen que no llores más o que no estés más triste, porque si no entonces el alma de tu hij@ no va a poder descansar. Llorar es terapéutico y está altamente recomendado para la gente en duelo. Estar triste por perder a mi bebé es completamente normal y probablemente sea un sentimiento que me acompañe por siempre, sin que esto implique que estaré deprimida el resto de mi vida, ademas, por lo que tengo entendido del cielo, allá solo existe la felicidad, así que independientemente de cómo estemos nosotros aquí, nuestros bebés están felices allá arriba.

 -Los que te evitan y se cambian de pasillo en el supermercado o en el mall para no tener que saludarnos. No puedo decir que no lo entendemos. Aunque nos duele, entendemos su incomodidad al vernos y no saber qué decir. Una vez más, un abrazo sincero es suficiente, no se necesitan palabras.

 -Quienes te dicen que mejor que pasó así porque quien sabe si venía enferm@. Entendemos la intención, pero nosotros en este momento tenemos tanto dolor que solo queremos tener a nuestro hijo con nosotros y es muy difícil recibir este tipo de comentarios.

 En resumen, el tema del duelo, es complicado, poco comprendido e incómodo y esto hace que la gente no sepa como manejarlo. Ni el que está sufriendo, ni los que están a su alrededor.

 Un abrazo sincero siempre funciona. La compañía, oídos que escuchen y el apoyo son lo más importante, y de hecho, de las pocas cosas que pueden ayudar, ya que no hay palabras ni mucho más que hacer ante la pérdida de un hijo.

 Agradecemos inmensamente el apoyo, cariño, comprensión y compasión que hemos recibido y solo les pedimos que por favor, nos tengan paciencia.

 Analissa

 Gracias a Ana María Flors y a Mariangélica Lasso por colaborar en este escrito. Las quiero!

6 comentarios sobre “Estoy funcional

  1. Anita, que lindo lo que escribís… te sigo siempre y es como escucharte hablar y tenerte siempre. Entiendo que es un tema muy difícil y del que no se habla mucho. A los que estamos al lado (como sabés, perdí tres sobrinitos del mismo modo) nos resulta dificil encontrar la forma de acompañar… asi que, tomando tus palabras, va un abrazo y un beso muy grande desde la distancia a vos, Jose y Paz. Besotes,
    Mani

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  2. Hola prima bella, no he tenido la oportunidad de verte y decirte cuánto lo siento. Me encanta leer todo lo que escribes. Mil gracias por la docencia y saber qué hacer cuando me encuentre contigo. Igual te mando un enorme abrazo por adelantado 😘😘

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  3. Definitivamente me quito el sombrero contigo Ana. Eres una mujer admirable que pese a ese dolor tan grande que sientes por tu hija has sabido de alguna manera positiva canalizarlo y expresarlo por medio de esto. Definitivamente tienes los cojones, que te lo aseguro yo en tu situación jamás los tendrías. Mis respetos para ti y tu amado esposo que cada día que leo esto me doy cuenta lo excepcional de seres humanos que son. Te mereces todo mi admiración y la de muchos. Sigue adelante escribiendo, que es una forma tan bonita de expresar todo lo que sientes. Que Dios los bendiga. 😘😘😘🙏🙏🙏. Son unos guerreros de los grandes!!!

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