La Hermana Mayor

Hoy es uno de esos días en el que me he despertado con el corazón pesado…bueno, más pesado de lo normal. Hoy he pensado mucho en Aura, pero aún más en Paz. Mi Paz, la que me hizo mamá. Esa niña de 8 años y medio que ha vivido más sufrimiento en esta vida, que muchas personas en toda su existencia. Mi Paz, esa niña hipersensible e inocente; esa alma vieja que habita en el cuerpito de una pequeña de 8 añitos.
Todo lo que pasó con Aura, no solo nos pasó a Jose y a mi, sino que también le pasó a ella. Paz estaba igual de emocionada e ilusionada con la llegada de su hermanita que nosotros.

 En la listita de navidad del año pasado (2015) que le hizo Paz al Niño Dios, aparte de un hoverboard y un ipod, estaba una hermana. Sí, Paz le pidió al Niño Jesús una hermanita. Ojo que fue clara en su solicitud y pidió que fuera niña. Recuerdo que cuando leí esa carta, todavía no sabíamos si tendríamos niño o niña y le dije a Jose: oh oh, que hacemos si es hombre?! Cuando ya supimos que sería niña, decidimos darle la noticia de una forma especial. Es así como se nos ocurrió que el 24 de diciembre en la mañana ella se encontrara con un regalo que le había traído el “christmas elf”. El regalo era una carta escrita por su hermanita que decía. “Querida Paz, no puedo esperar a conocerte para jugar contigo. Sé que vas a ser la mejor hermana mayor. Te quiero mucho, tu hermanita.” Y adentro había también un babero que decía Little Sister. Esa noche dormimos con la puerta entreabierta para oír cuando saliera y se encontrara con el regalo, que estaba afuera de su cuarto. Cuando la escuché en la mañana, me asomé escondida y la vi sentadita en el piso abriendo el regalo y leyendo la carta. Estaba TAN emocionada! Me asomé más para que me viera y se me tiró al cuello a abrazarme. Quienes conocen a Paz saben que lo de ella no es la expresividad, pero en este momento estaba fascinada!!!! Entramos a mi cuarto, nos metimos en la cama con Jose y empezamos a soñar…

 Al principio, como no tenía barriga, ella no estaba tan metida en el asunto. Sabía que iba a tener una hermanita y se lo decía a quien se encontrara por la calle. Me hizo llevarla a una tienda a comprase ropa igual que la de Aura para ambas estar iguales. Lo había visto tanto a lo largo del tiempo con sus amigas que se vestían iguales que sus hermanas, que ella quería también hacerlo. Nunca supe cuanto Paz añoraba una hermana hasta que estuve embarazada. Ella nunca había estado intensa con el tema y yo la verdad, no me daba cuenta.

 Cuando ya me empezó a salir la barriga y a moverse, siempre le pedía que me la tocara y de hecho ella la sintió antes que Jose. Aura siempre se movía cuando Paz la tocaba. En las noches se acostaba conmigo en la cama y me besaba la panza. Estaba entusiasmadísima con la pronta llegada de su tan esperada hermanita.

 El día que nació Aura, llamé a Victor, el papá de Paz, y le pedí que la buscara en la escuela y se la trajera para el hospital. El no estuvo muy de acuerdo y me dijo que mejor esperara a que saliera de la escuela; a lo que yo contesté que no, que por favor me la trajera al hospital porque no quería que Paz se perdiera del nacimiento de su hermanita. Nadie sabe lo que me arrepiento de esto! Mi pobre Paz vivió momentos horribles en ese hospital y yo siento que es mi culpa. Mi pobre hija oyó gritos, llantos, sufrimiento sin entender mucho lo que estaba pasando. Mi amiga Patricia, que estaba ahí, se la llevó a otro lado para “protegerla” del caos que había (Gracias PP). Llamaron a Victor nuevamente para que se la llevara de ahí y el la fue a buscar. -Varias semanas después mi mamá me contó un poco de cómo fueron esos momentos en la sala de espera, lo que pasó, la gente, el caos y que Paz estaba en el medio de todo eso. Le tuve que pedir que parara de contarme porque solo de imaginarme a mi hija pasando por eso, me estaba descomponiendo- .

 Ya pasado todo y yo en el cuarto, me la llevaron al hospital para que ella me viera, ya que con todo el caos que vivió, era importante que me viera y supiera que yo estaba “bien”. Ella estaba tranquila, me abrazó mucho y se notaba que estaba nerviosa, pero no decía nada ni preguntaba por Aura. Así fueron los días siguientes, ella iba a verme al hospital y no decía nada ni preguntaba mucho, pero estaba hiperactiva, que es como se pone cuando está nerviosa.

 Sé que estuvo muy triste y lloró desconsoladamente con su papá. El la cuidó y estuvo con ella los primeros días y semanas, consolándola, cuidándola y amándola. Se portó demasiado bien Victor, a pesar de que le tocó ver a su hija sufriendo y tan triste (nunca tendré como agradecérselo). Cuando le tocó a Paz regresar a la escuela, mi chiquita no quería. Le daba pena regresar y tener que enfrentar a los niños con su nueva realidad, o sea, sin hermanita. Me cuenta su papá que al parecer, cuando él la fue a buscar a la escuela para ir al hospital, ella se regresó corriendo a su salón a decirle emocionada a todos los niños, que la habían ido a buscar porque su hermanita iba a nacer. Obviamente, no quería regresar porque le daba vergüenza.

Como me duele que haya tenido que pasar por todo esto!

 Después de 12 días con su papá, ya nosotros nos sentíamos suficientemente fuertes para que regresara a nuestra casa. La recibimos con mucho esfuerzo, no porque no la quisiéramos con nosotros, sino porque todavía estábamos tratando de entender y realizar lo que había pasado y no teníamos fuerzas ni para pensar.

 La puerta del cuarto de Aura permanecía cerrada. Aunque Jose entraba ahí todos los días, cuando Paz estaba en la casa, la manteníamos cerrada para que no fuera un recordatorio constante de que su hermana no está.

 Ella no hablaba del tema. Si se mencionaba algo que tuviera que ver con su hermanita, se hacía la loca y cambiaba el tema. Me dice su sicóloga que es que no le gusta hablarlo. Supongo que le duele. Me dice que Paz a nosotros no nos habla de Aura para cuidarnos y protegernos. Cuando en realidad a la que le toca protegerla es a mi!  Ella también me dice que Paz va a estar bien, que lo ha procesado todo bien con su papá y en su terapia, y que los niños se recuperan más rápido que los adultos, pero para mi esto ha sido muy duro. Sufrir la muerte de mi hija Aura me ha roto el corazón, pero encima de eso, me ha tocado ver a Paz sufrir y saberla triste, y eso hace que todo me duela aún más. Yo siento que yo puedo, que yo aguanto, que está bien si yo sufro y me duele a mi, pero a Paz?!!  A una niña inocente que lo único que quería era tener una hermanita! No es justo, no lo aguanto, no quiero! A esta edad ella ya entiende bien y sabe que su hermanita no estará nunca con nosotros. Su dolor me duele. Me duele y diera hasta lo que no tengo para que ella no sufra. Suficiente ha pasado ya a tan corta edad. Mi princesa, mi reina, mi Tuti. Que impotencia no poder quitarle el dolor a mi hija. Ver como tan chiquita ha tenido que vivir en carne propia lo injusta que a veces puede ser la vida; que sus ilusiones se rompieran…

 Al día de hoy Paz no menciona casi a Aura. Nosotros a veces se la mencionamos y la traemos a colación en nuestras conversaciones porque no queremos que se le olvide. Aura es una parte integral de esta familia, aunque no esté físicamente con nosotros.

 Hace unas semanas fuimos a la cripta a visitarla, y Paz vino con nosotros. A ella se le ocurrió hacerle un dibujo a su hermana para ponérselo afuera de la cripta. Todavía no lo ha hecho, ni se lo he recordado, pero creo que es un paso hacia adelante….

 Mi hija Paz es una niña madura y muy fuerte. Estoy demasiado orgullosa de ella y espero que todo este dolor la haga crecer y ser una mejor persona el resto de su vida.

Te amo Paz. 

2 comentarios sobre “La Hermana Mayor

  1. Analisa, no sé si me recuerdas, pero hace siglos modelamos juntas en Physical y hoy día te recuerdo mucho por tu hermosa personalidad y ahora más por ser amiga de Paty García, mi hermana de Fe y amiga de muchas batallas. He orado por ti y tu familia desde el primer momento sin saber en ese entonces que eras tú. Hoy cuando leo tu escrito, te invito a vivir la vida desde la perspectiva de Paz, quiza ese dolor que crees que ella siente es el reflejo de lo que llevas por dentro y no has terminado de entregárselo a Dios y así prepararte para recibir algo nuevo. El nombre de tu hija Paz no me parece una casualidad en esta historia, que tu seas amiga de Mariángelica Lasso tampoco lo es. Yo no he perdido un hijo por lo que no puedo decirte te entiendo, pero sí he pasado momentos muy duros en otras circunstacias donde he preferido morir que seguir y al aferrarme al amor de Dios y al decidir creerle más que a todo y todos lo que me dicen NO, las cosas cambiaron. Yo sé que Dios tiene un plan para ti, para tu esposo y para Paz; Aura tiene un propósito en sus vidas que juntos y lejos del dolor deben proponerse descubrir y allí estará la hermosa respuesta que finalmente te permitirá seguir adelante. No te rindas, gracias por seguirme en @cadadiamujer y por aceptarme en mi IG personal. Cuando quieras o necesites, yo también estoy aquí para hablar. Un abrazo y que Dios los bendiga siempre. 😘

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