1800 días

Tengo muchísimo tiempo de no escribir en este blog y la razón no tiene nada que ver con que no te piense y extrañe todos los días, no. He dejado de escribir por “pena”, por el qué dirán, por el temor a ser juzgada. Porque sabes? aun cuando sé que es normal extrañarte y que estoy en mi derecho de hacerlo, igual me da algo de vergüenza que me juzguen y critiquen porque “todavía te lloro”…

Desde la última vez que escribí aquí, han pasado un montón de cosas, por ejemplo: junto a 8 mujeres maravillosas que también han perdido bebés, hemos creado una fundación para apoyar y acompañar a las familias que tengan que pasar por este horrible dolor, como nos pasó a nosotras. Ya hemos crecido y ayudado a varias familias, pero nos falta muchísimo por hacer…. Vamos poco a poco, pero bien encaminadas. La fundación se llama Huellas de Ángel. Todo esto lo he hecho por ti, tú has sido mi motor, la que me ha dado fuerzas y me ha inspirado a involucrarme en una labor tan dura, porque sí, ver a otras personas sufriendo como yo sufrí al perderte, duele, duele muchísimo, pero vale la pena cuando vemos que estamos haciéndoles el camino un poco menos triste y solitario.

También ha habido una pandemia mundial. El mundo se paralizó por casi 1 año, y tuvimos que encerrarnos todos en nuestras casas, sin ir a trabajar ni salir a nada que no fuera estrictamente necesario. Tu papá, hermana y yo estuvimos sin salir casi 9 meses. Fue duro, pero lo superamos. Aprendí a cocinar y desde entonces, cocino para ellos todos los días. Quien lo hubiera pensado! El estar encerrados, al principio me trajo mucha angustia y ansiedad, sobre todo por Paz. Me preocupaba demasiado por ella, por todo lo que se estaba perdiendo, y sobre todo por su soledad. Si hay algo que hizo la pandemia conmigo fue exacerbarme el duelo. No tenerte en medio de nosotros esos meses que pasamos encerrados fue mucho más difícil de lo que jamás pensé podría ser. Fue sentir día a día tu ausencia exagerada, fue sentir la familia incompleta, fue recordar a la fuerza, todo de lo que nos perdimos sin ti.

Nos perdimos de tu risa, tus travesuras, tus acurruques, tu pelo desgreñado al despertarte en las mañanas, tus juegos y tu complicidad con Paz, tus persecuciones a Manolo, tu enamoramiento con tu papá, tus primeras clases de ballet, aunque fuera por zoom. Paz habría sido tu mejor teacher, enseñándote en la casa, lo que te enseñaran a través de una pantalla. Nos perdimos de pijamadas en nuestro cuarto los 4 acurrucados, nos perdimos de maratones de películas de Disney y disfrazarnos de princesas. Nos quedamos sin balance entre una teenager y una niñita de 4 años. Te extrañé tanto durante el encierro, y es que ver a tu hermana pasar todo eso solita me hizo sentir tu ausencia mucho más…. Y extrañarte tanto, solo desencadenó en rabia. Mucha rabia.

Tengo tiempo de sentirme muy brava y muy desilusionada con la vida. Como siempre he pensado, pues a mí que me pase lo que sea, yo lo aguanto y sigo; pero que tu hermana se haya perdido de tenerte, de saber lo que es compartir y de conocer uno de los amores más lindos que es el amor entre hermanos, eso me da rabia. Que tu papá se haya perdido de ese enamoramiento que dicen que tienen los padres con sus hijas mujeres, eso me da rabia. Que ellos se hayan perdido de tantas cosas me mata de rabia; y aunque no lo demuestro por miedo a que me juzguen y /o que piensen que no he “avanzado” y sigo atrapada en un duelo “no procesado” (que no es así) eso no quita que lo sienta en lo más profundo de mi ser. Todos los días me levanto y pienso en ti y en cómo sería de diferente nuestro día si tu estuvieras aquí, y me duele y me da rabia. Una rabia que no sé qué hacer con ella ni como canalizarla. Solo puedo esperar a que se me pase con el tiempo, supongo.

Este año hubieras empezado la escuela “de grandes” y cuando veo las fotos de los niños que estarían contigo en el salón, me da rabia y dolor y rabia nuevamente, porque me recuerda todo lo que nos perdimos; todo lo que te perdiste. Ni tu ni nosotros tuvimos la oportunidad de vivir, de crear recuerdos e historias. La vida, Dios, el universo o no sé quién, nos quitaron esa oportunidad y a mí me da rabia…

Sin embargo, a pesar de todo lo que he escrito, mi vida no es una nube negra ni totalmente oscura, hay muchas cosas buenas y lindas como Paz y tu papá; pero hay días en que uno se despierta más triste que otros y pues bueno, hoy es uno de esos días.

Me puse a buscar (de la nada como dice Paz), y resulta que hoy han pasado 1800 días desde que llegaste y te fuiste, eso es un montón de tiempo; pero en días como hoy, siento que fue hace tan poquito…. Ya casi van a ser 5 años. 5 años de no tenerte, 5 años de extrañarte, 5 años de que a mi corazón le falta un pedazo, 5 años de aprender día a día a ser tu mamá desde aquí, 5 años de vivir sobreviviendo….

Hay días buenos  y días malos, últimamente para mi han sido varios días malos, quizás es porque se acerca tu aniversario.  Perdón por desahogarme de esta manera, sobre todo después de tener tanto tiempo sin escribir, pero quizás habiéndolo sacado del sistema, se me vaya mejorando el humor.

Prometo que la próxima vez que escriba, no será tan triste y tan oscuro lo que cuente.

Te amo y te extraño siempre.

Con el alma, 

Mamá

Hasta que nos volvamos a encontrar.

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